¿Absolutamente verde? ¡Absolutamente imposible!

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mundoverdeynegro

“¡Es una perra!”, murmura la gente contra la mujer elegantemente vestida que, con una multitud de trabajadores, maquinaria y una orden de la corte, comienza a demoler un parque, “el único lugar verde que teníamos cerca”.

En todo Internet la gente clama venganza contra la sinvergüenza, mendiga, avariciosa, corporativa, vende-patrias y jija-del-maiz a la que el único verde que le interesa es el de los billetes.

En un mundo en blanco y negro, es fácil juzgar a la desgraciada.

¿Qué construirá en este último pulmón de la colonia? ¿Una fábrica, oficinas o un laboratorio para hacer experimentos con animales?

Ninguna de las anteriores: será un refugio para mujeres abusadas. Ella es, de hecho, sobreviviente de un marido abusador que la golpeaba durante el tiempo que estuvieron casados y ninguna autoridad la pudo ayudar hasta que la mandó al hospital durante 15 días.

Changos… como que cambia un poco la cosa, ¿no?

Hay más: el súper pulmón era en realidad poco más que un lote baldío lleno de basura, desechos y escondite para vándalos y asaltantes.

De hecho, se eligió el lugar porque, precisamente, era donde más mujeres atacadas había por mes, a pesar de los rondines policiacos y la iluminación.

Podría seguir escarbando, pero creo que el punto es evidente: el mundo no es blanco y negro, tiene muchas sombras de gris (y no de las que estás pensando).

Nuestro planeta no tiene ecosistemas conviviendo en armonía

No hay un solo lugar sobre la tierra donde los seres vivos estén en “completa armonía”, como algunos pintan el mundo utópico.

Quedan algunos reductos donde hay un balance, pero ese balance depende de la igualdad de fuerzas entre las especies, no de la armonía con el ambiente.

¿Hay muchos antílopes? Los leones aumentan sus números gracias a la abundancia de comida. ¿Se empiezan a acabar los antílopes? Los leones mueren de hambre y todo llega a un balance, a veces el que estaba, a veces otro.

No se ponen de acuerdo ni llegan a un compromiso: solo la realidad de la naturaleza.

Ya no se oye tan armonioso, ¿verdad?

Dicen que el hombre vino a destruir una armonía ancestral, pero la realidad es que no es así: seguimos el proceso natural.

El problema con nosotros es que la balanza está de nuestro lado desde hace mucho tiempo gracias a lo que te permite leer esto: la tecnología.

Dicen que nosotros extinguimos a los tigres dientes de sable. Tal vez… no es difícil imaginar a un montón de cavernícolas con lanzas buscando hasta el último tigre para ponerse la piel.

Lo que muchos no consideran es que, antes de que hubiera lanzas, nuestros ancestros le daban sabor al caldo de los tigres, literalmente.

¿Qué podían hacer esos pobres cuates, que solo podían defenderse con piedras y mentadas?

Hasta que la tecnología cambió la balanza a nuestro favor. Tan a nuestro favor, que todos aquellos que nos almorzaban se fueron desapareciendo.

La tecnología ha hecho que, hoy en día, nuestra especie sea prácticamente invencible.

Depredadores, bacterias, virus y gatos negros, todos nos hacen los mandados y nos regresan el cambio. Ni siquiera las enfermedades nos han disminuido: la población aumenta años tras año, con todo y SIDA y bacterias anti-antibióticos.

Solo hay dos cosas que pueden tirarnos del pedestal y ponernos bajo tierra: la guerra y el clima.

La primera está en nuestras manos pero, ¿y la segunda?

Tecnología vs Clima, o El Santo contra las momias

En el 2005, el huracán Katrina devastó una amplia región, matando a más de 1,800 personas y causando daños históricos.

No fue en un lugar remoto de África ni en un país pobre de América Latina: pegó en EUA, que ni con toda su tecnología y recursos pudo mitigar en mucho los efectos del huracán.

En el llamdado Tornado Alley hay daños cada año por los famosos tornados( o twisters, como el de la película) y no se ve cómo se pueda detener uno, a menos que mandes a los de Sharknado con el helicóptero.

La moraleja no tiene pierde: Pensar en utilizar la tecnología contra el clima es lo mismo que “El Santo” contra las momias. Pura fantasía, al menos por el momento.

Podemos contra los tigres, los tiburones y los conciertos de Justin Bieber, pero una lluvia mugrienta de dos horas (sin rayos) nos deja inundados y hasta sin energía eléctrica.

Y el clima es lo que va para peor; la TV también, pero eso no afecta el calentamiento global, a menos que sea por lo corajes que luego haces viéndola.

Tecnología y balance: la verdadera esperanza, en varios tonos de verde

Entre la raza ecológica, las conversaciones más entretenidas son con los radicales. Esos que ven todo en blanco y negro. Bueno, en verde y negro.

Entre estos grupos, los más extremistas quieren que se bote todo y que volvamos “a la tierra”, viviendo en tiendas, dejando toda tecnología y coexistiendo “en armonía” con el ambiente.

¿En serio? ¿Volver a tener hambre y sed con cada capricho de la naturaleza? ¿Qué regresen la polio, la viruela y “Chiquilladas”?

Hemos evolucionado. Ya no hay vuelta atrás. Estamos en un punto en que no podemos existir sin tecnología.

Sobran casos de disturbios, saqueos y anarquía en ciudades que se quedaron sin energía eléctrica o agua solo durante un par de semanas. ¡Imagínate eso ya por siempre!

Todos queremos un planeta limpio pero también queremos televisión, Internet, comer caliente, dormir sin que nos coman los tigres y tomar cerveza fría.

No es necesario regresar al mono desnudo. Tenemos la tecnología para destruir pero también la podemos tener para balancear las cosas.

Y no estoy alucinando barato. Los automóviles gastan cada día menos combustible y hay alternativas eléctricas y de gas.

Cada vez más cosas son recicladas y los residuos de un proceso se están empezando a reutilizar en otro.

Se puede, solo que cuesta dinero y todos queremos lo mejor pero más barato. Con el incentivo adecuado, prácticamente todo es adaptable.

Suena imposible pero en realidad no lo es; al menos no más imposible que volar, salir al espacio o tener Internet en el teléfono.

No es necesario dejar el progreso para evitar nuestra destrucción. Podemos tener ambos.

Dejar todo e irnos a vivir al monte no arreglará las cosas; tampoco ignorar la situación.

La historia nos ha demostrado, una y otra vez, que los extremos nunca funcionan.

He ido muchas veces de campamento y es a todo dar, pero no me gustaría que el resto de mis días me la pase durmiendo con mosquitos y teniendo que ir al baño entre los arbustos.

Tener tecnología y progreso es a todo dar, pero al paso que vamos viviremos bajo tierra, con fotos de árboles en los teléfonos celulares y aromatizante de pino en los respidarores artificiales.

No faltarán los que quieran alguno de los dos, pero creo que un punto intermedio es lo que nos dará lo que nos gusta de la tecnología y nos asegurará un poco más de vida para disfrutarla.

Hemos avanzado tanto que ya nos brincamos el balance natural. Ahora, en vez de dejar que el entorno decida, tenemos que decidir por nosotros mismos.

No podemos dejar de usar tecnología y no podemos controlar el clima con la tecnología, pero sí podemos utilizarla de tal forma que lleguemos a un punto intermedio que nos permita mantener nuestro planeta hasta que tengamos otro a donde irnos.

De otra manera, parece que la naturaleza nos va a balancear con el clima y no va a ser muy agradable.

La cuestión es empezar y darle la importancia necesaria. Eso solo se puede hacer informándonos y tomando pequeñas acciones que hagan la diferencia.

Recuerda que este 21 de Septiembre puedes empezar a participar. Inscríbete y date la vuelta el Domingo.

 

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Acerca del autor

Soy ingeniero en sistemas computacionales, entusiasta de la naturaleza, el aire libre y llevo más de 10 años haciendo lombricultura casera.