La lombricultura y la helicicultura

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Han pasado apenas un par de días desde que salió mi nuevo blog y, por fortuna, parece que no hay muchos problemas, aunque sí hubo algunos.

Quienes no pudieron descargar la guía de “Lombricultura Casera en 7 Sencillos Pasos”, la gran mayoría se me adelantaron. No pensé que el domingo estaría ya visible el blog, pero bueno, unos trataron de bajarlo cuando todavía no estaba todo listo.

Si estás en esa situación solo tienes que dar clic en la liga que te envié por correo y lo más seguro es que ya lo bajes sin problemas.

En caso de que no, por favor utiliza la forma de contacto para ver cuál es el problema.

Ácaros en el pepino

Ácaros en un pepino

En otras cosas, y siguiendo lo que quedó pendiente con los caracoles, todavía es demasiado pronto para ver cómo conviven (ni modo, las cosas en la lombricultura y la caracolería se mueven lentas…) pero ya hay algunos datos interesantes.

A los caracoles les gusta el pepino y se los podía dejar para que comieran sin problemas, pero ahora ya no.

Esto porque algunos visitantes de la lombricultura, llamados popularmente ácaros (mites) también parecen gozar del pepino, por lo que la rebanada no dura nada. Si los caracoles no se apuran, los ácaros se lo terminan.

Al igual que en la cuna de lombrices, los ácaros no parecen tener ningún interés en los caracoles y solo se comen el pepino, dejándolo a todo dar para las lombrices, pero dejando con hambre a mis caracoles. Siempre dando lata estos cuates…

Bueno, que mala onda pero así son las cosas. Por lo demás, parece ir funcionando como esperaba: no he limpiado los caracoles desde que comencé el experimento y tal parece que las lombrices están haciendo su trabajo ya que no hay malos olores.

Qué bonito es cuando todo parece salir bien, ¿no?

Tenía ganas de escarbarle para ver cómo van las lombrices y checar si no hay muchos desechos sin consumir, pero como pusieron huevos los caracoles, ahora tengo que esperar a que los caracolitos salgan para no llevarme algunos de corbata.

En fin, todo parece ir agarrando forma. En una instalación anterior de acuaponía las lombrices hicieron un buen trabajo de limpieza y conversión, así que para la helicicultura (no se le dice “caracolería” pero se oye más bonito) deben tener un efecto parecido.

Me gusta criar caracoles y quiero tener muchos, pero también quiero evitarme la fatiga. Si en la naturaleza todo funciona automáticamente, ¿por qué aquí no?

Claro que una pecera no es la naturaleza, pero es relativamente sencillo acoplar las necesidades de lombricultura y helicicultura para tener algo sustentable.

Si ya no hay naturaleza en la ciudad, al menos tener un poco en tu casa.

En esta semana estará lista la sección de lombricultura, con información acerca de la técnica, usos, biología y otras cosas para complementar lo que vaya escribiendo aquí.

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Acerca del autor

Soy ingeniero en sistemas computacionales, entusiasta de la naturaleza, el aire libre y llevo más de 10 años haciendo lombricultura casera.